La idea del diseño está vinculada a la idea del trazado o al bosquejo de un elemento.
Se produjo un encuentro entre el arte y la industria, en el que fabricante y artista, al promover la producción en serie, adquirieron conciencia de los problemas de estilo y forma. Nace el diseño como disciplina.
El diseño era una herramienta para la comercialización de productos, basado en el concepto de buen gusto. La crisis del gusto del siglo XIX es una historia de conflicto y confusión; se generó una búsqueda de nuevos modelos.
A partir de las nuevas reconsideraciones sobre el diseño, resultado de los nuevos planteamientos morales e ideológicos sobre un modo de vida sencillo y racional, surge el movimiento Artes y Oficio.

Creían que el diseño debía fundarse en principios artesanales como, por ejemplo, la fidelidad a la naturaleza. Sus diseños se depuraron del excesivo recargo con el que se venía trabajando anteriormente. Las artes del diseño se elevaron al lado de la pintura y de la escultura, desarrollando una nueva estética: nace el art noveau.
El gusto por la sencillez predispuso a muchos arquitectos y diseñadores a tomar conciencia de la máquina, no solo como medio para lograr un diseño moderno y racional en la producción en serie, sino también la incorporación de objetos cotidianos.
Las nuevas formas creadas por la industria imponían rigor geométrico; era la nueva forma de ornamentos estructural izados, provenientes de la estructura de la forma.
El ángulo recto y los tres colores básicos, complementados con el negro, blanco y gris, constituían los elementos expresivos fundamentales.

